Page 51 - Revista Estilo de Vida Edición 28
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hasta el orden en que son llevados a la mesa se integran como ritual gastronómico, una ar- monía de texturas y procesos de cocción tan perfectamente –orquestados-: desde el crudo sashimi hasta el fermento tsukemono, pasando por los fritos o tempuras, o por las barras de sushi y ramen, el arte y sazón quedan impreg- nados en el paladar.Como símbolo de maestría y refi- namiento, la cocina encuentra otro de sus puntos cardinales en Francia, cuyo cremoso legado de salsas madre, quesos y foie gras, ha- cen de la grasa la quintaesencia del très chic. Si se quiere destacar en el exclusivo mun- do de las estrellas Michelin, todo cocinero debe estudiar en París, institución que dicta las reglas de los fogones mundiales. Cuna del oficio del chef y del restaurante como el espacio socialización y puerta majestuosa que hoy conduce a sellar buenos negocios, los mejores tratos amistosos y sublimes mo- mentos románticos, la cuisine française de- rrocha sofisticación mediante la calidad de sus ingredientes provenzales, y la impecable presentación de un jugoso pato a la naranja, una dorada crème brûlée, un multicolor rata- touille o una espesa sopa de cebolla gratinada con gruyere (que en plena Revolución Fran- cesa pasó de ser un plato humilde a ser un plato digno de reyes).La comida ha enarbolado la unificación de un país y luego del mundo entero, desde que a finales del siglo XVIII el pan plano (pita), po- pular entre la población humilde de Nápoles (Italia), conquistó a la mesa real con una masa plana y redonda cubierta de ingredientes con los colores de la bandera italiana. La pizza Mar- garita nació en honor a la reina de Italia, Mar- garita de Savoya, quien enalteció el plato que vino de la pobreza de su país, y que en 1950 le dio origen al movimiento fast food estadouni- dense, el cual diseminó por todo el planeta la esencia callejera del bocatto italiano; este en- cuentre en cada país su variedad, de acuerdo a la producción agrícola.Y si de globalización se trata, un cau- cau a base de callo y papas amarillas, un chu- pín de tramboyo con pesca del litoral, zucchini y papas, un ceviche nikkei y un suspiro limeño con manjar blanco y merengue, pone a suspi- rar a más de uno en el país Inca, gracias a su ecléctica fusión africana, italiana, asiática y francesa con el propio. Todo esto es una mezcla bastante magistral.La sazón es un arte que seduce los cin- co sentidos, así que espero que la selección de temas visuales sea el mejor de los platos fuer- tes para nuestros seguidores y lectores, a quie- nes llevo en mi alma.¡Un bocatti di Cardinale, para ti!51


































































































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